‘Llegir Palestina’: Crear un espacio para leer sobre Palestina

‘Llegir Palestina’: Crear un espacio para leer sobre Palestina

Con Danae Fonseca y Dana Dhailieh

10 de noviembre de 2025

El club de lectura «Llegir Palestina» (o «Leer Palestina», en catalán) ha sido todo un éxito en las bibliotecas públicas de Cataluña. Ahora, sus organizadoras planean hacer talleres para el personal y los voluntarios de dichas bibliotecas para enseñarles cómo poner en marcha sus propios clubes de lectura «Leer Palestina».

En esta entrevista, las organizadoras Danae Fonseca y Dana Dhailieh responden a algunas preguntas sobre cómo surgió la iniciativa, cómo funciona y cuáles son sus próximos pasos.

¿Podríais contarnos un poco sobre vosotras y cómo empezó este proyecto sobre clubes y eventos literarios? ¿Qué fue lo que lo inspiró?

Danae Fonseca: Soy investigadora postdoctoral y profesora en la Universidad de Barcelona. Mi trabajo se enfoca en las artes visuales y las literaturas palestinas, especialmente en relación al género. Además, soy parte del Departamento de Filología Árabe y del ADHUC, Centro de Investigación Teoría, Género, Sexualidad de la Universidad de Barcelona.

Dana Dhailieh: Por mi parte, acabo de empezar mi doctorado en la Universidad de Barcelona, donde Danae es, de hecho, una de mis directoras de tesis. Mi investigación gira en torno a la literatura palestina, en concreto a la literatura de resistencia.

Danae y Dana: La idea de estos clubes de lectura surgió en Papyrus, una asociación cultural de Celrà (Girona). Papyrus nació con el objetivo de recoger y volver a compartir libros usados, dándoles una segunda vida, y al mismo tiempo promover actividades culturales y sociales.

En 2023, organizaron un ciclo de cine palestino en colaboración con SODEPAU, una asociación dedicada a la cooperación solidaria que también coorganiza la Mostra de Cinema Àrab i Mediterrani de Catalunya, un festival de cine que se celebra cada año en Barcelona y con el que también colaboramos desde la Universidad de Barcelona. El ciclo de cine tuvo una acogida muy buena en la comunidad local y fue a raíz de esa experiencia que Papyrus y SODEPAU pensaron en crear un grupo de lectura sobre Palestina. Se pusieron en contacto con nosotras a través de la Universidad de Barcelona y empezamos a planificar el proyecto de forma conjunta.

«La idea principal de los clubes es acercar a la gente a las historias y realidades palestinas, y dar a conocer sus narrativas a través de la literatura. Nuestro objetivo nunca fue crear un grupo de lectura académico, sino algo abierto y accesible para todo el mundo.«

La idea principal de los clubes es acercar a la gente a las historias y realidades palestinas, y dar a conocer sus narrativas a través de la literatura. Nuestro objetivo nunca fue crear un grupo de lectura académico, sino algo abierto y accesible para todo el mundo. Celrà resultó ser el lugar ideal: un pueblo pequeño donde la comunidad ya está acostumbrada a reunirse en torno a los intercambios de libros de Papyrus y a participar en sus ciclos de lectura. A lo largo de las sesiones, los participantes no solo descubrieron el valor artístico y literario de las obras palestinas (como parte de la literatura universal), sino que también tienen la oportunidad de plantear preguntas y aprender más sobre el contexto general de Palestina.

El club de lectura funcionó tan bien que decidimos proponer la idea a las bibliotecas públicas de Cataluña. Hemos tenido la suerte de haber generado bastante interés. Este año ofreceremos talleres dirigidos al personal y a los voluntarios de las bibliotecas sobre cómo poner en marcha estos clubes de lectura. Además, ya tenemos varios programados para el próximo año en distintas bibliotecas de Cataluña y ambas los coordinaremos.

¿Por qué en bibliotecas públicas? ¿Qué diferencia hay entre organizar estos encuentros en una biblioteca a hacerlo en una librería o en la universidad?

Danae y Dana: Papyrus, donde la iniciativa arrancó en un principio, es en realidad un espacio híbrido entre biblioteca pública y librería. Mientras venden libros por un euro, también desarrollan un proyecto muy importante de rescatar y dar una segunda vida a los libros. La gran diferencia está en el público: no es gente universitaria. Quienes participan son personas muy comprometidas con la lectura y, en nuestra experiencia, se acercan a los libros con un nivel de atención y sensibilidad que nos encanta. No se siente como una tarea académica; se nota que leen por puro interés y placer.

«Otro aspecto importante es que los libros que seleccionamos se toman prestados del sistema de bibliotecas públicas de Cataluña, no se compran. Esto refuerza ese carácter mixto de Papyrus: no se trata de adquirir libros, sino de hacerlos accesibles y de generar una experiencia de lectura colectiva.»

Otro aspecto importante es que los libros que seleccionamos se toman prestados del sistema de bibliotecas públicas de Cataluña, no se compran. Esto refuerza ese carácter mixto de Papyrus: no se trata de adquirir libros, sino de hacerlos accesibles y de generar una experiencia de lectura colectiva.

Lo que más valoramos es que la gente plantea preguntas muy relevantes, cuestiones que quizá en un entorno universitario o más «intelectual» no se atreverían a hacer. Para nosotras, esto ha sido una experiencia de aprendizaje enorme: los lectores se fijan en detalles que a veces pasan desapercibidos o plantean temas que solemos dar por sentado. En muchos sentidos, sentimos que nosotras somos las que más hemos aprendido.

¿Cómo elegís los libros que se leen y se comentan?

Danae y Dana: Seguimos dos criterios principales a la hora de seleccionar los libros. Primero, deben estar traducidos al catalán o al español, y además formar parte del sistema de bibliotecas públicas, porque si no, la gente no podría acceder a ellos. Una vez cumplidas esas condiciones, intentamos elegir obras que representen distintos periodos, temas y voces, buscando siempre un equilibrio.

Por ejemplo, en el primer ciclo seleccionamos Hombres en el sol de Ghassan Kanafani, Un detalle menor de Adania Shibli, He visto Ramala de Mourid Barghouti, y El parisino de Isabella Hammad. Esta combinación nos permitió tener la mitad de autores hombres y la mitad mujeres, y mostrar diferentes generaciones de escritores y escritoras palestinos. También nos dejó recorrer distintos momentos históricos (desde el Mandato británico hasta la Nakba, la Naksa y el periodo de Oslo), al tiempo que abordábamos temas transversales como el exilio forzado, la identidad, la violencia, la ocupación, la historia y la memoria.

¿Cómo dais a conocer los clubs de lectura? ¿Quién viene?

Danae y Dana: La difusión la hace sobre todo la biblioteca, que es la que lo mueve dentro de la comunidad. Las personas que vienen son prácticamente todas del propio municipio o de zonas de alrededor, dado que organizamos los clubs en pequeños pueblos de Cataluña.

¿Cómo organizáis un club de lectura para que funcione bien? ¿En qué se parece (y en qué se diferencia) de una clase de universidad abierta? ¿Cómo equilibráis debate y acompañamiento?

«La estructura no tiene nada que ver con la de una clase universitaria. Aquí nuestro papel es el de guiar más que el de educar. Normalmente llevamos materiales impresos (como mapas, fotos…) que ayuden a estimular o enriquecer la conversación. Y una parte esencial es escuchar de verdad a la gente: qué les ha gustado, qué les ha llamado la atención o qué preguntas tienen.»

Danae y Dana: La estructura no tiene nada que ver con la de una clase universitaria. Aquí nuestro papel es el de guiar más que el de educar. Normalmente llevamos materiales impresos (como mapas, fotos…) que ayuden a estimular o enriquecer la conversación. Y una parte esencial es escuchar de verdad a la gente: qué les ha gustado, qué les ha llamado la atención o qué preguntas tienen.

Para nosotras es algo bastante natural porque la literatura palestina es universal; conecta con experiencias humanas que mucha gente reconoce enseguida. Por eso solemos definir, como mínimo, tres ideas clave para trabajar en cada sesión y preparamos algunos materiales visuales que las apoyen. A la vez, el debate nace de lo que comentan las personas que vienen: dejamos que sus observaciones y preguntas tiren del hilo. Ese equilibrio entre estructura laxa y diálogo guiado por quienes participan es lo que hace que los clubes funcionen tan bien.

¿Algún consejo para alguien que quisiera montar algo parecido o, incluso, en otro país?

«Y sobre todo: animarlos. Hay mucha gente con ganas de leer sobre Palestina pero sin un espacio para hacerlo. Es necesario crear ese espacio.»

Danae y Dana: Nuestra recomendación sería elegir libros con variedad de estilos y temáticas, para que la gente acceda desde distintas voces y perspectivas. Escuchar de verdad sus aportaciones y preguntas porque el valor está en la conversación colectiva, no sólo lo que pueda aportar el moderador. Y sobre todo: animarlos. Hay mucha gente con ganas de leer sobre Palestina pero sin un espacio para hacerlo. Es necesario crear ese espacio.

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Publicado originalmente en Arablit el 28 de octubre de 2025, traducción de Sheila Casado.

Sheila Casado (Málaga, 1997) es traductora, poeta y graduada en Traducción e Interpretación y en Humanidades por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Posteriormente cursó el Máster en Estudios Árabes e Islámicos Contemporáneos en la Universidad Autónoma de Madrid, ciudad en la que reside. Sus traducciones de cuentos y relatos han sido publicadas en la revista Banipal, y algunos de sus poemas han aparecido en Casapaís (2023). Actualmente trabaja como traductora y analista.


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