De Beit Jala a Honduras: poesía palestina “desde la lejanía”

De Beit Jala a Honduras: poesía palestina “desde la lejanía”

Fotografía de las tierras del pueblo de Beit Jala, tomada en la década de 1940. Archivo digital de Lands of the Town of Beit Jala, the 1940s (The Palestinian Museum Digital Archive)

2 de febrero de 2026

Un poema escrito desde la distancia traza un mapa íntimo entre Beit Jala y Honduras. Jacobo Kafati Bader, poeta palestino que emigró siendo niño, escribe desde un lugar marcado por la ausencia y la imposibilidad del regreso. En ese espacio entre la memoria, la lengua y el exilio se inscribe el texto que presentamos acompañado del poema original en árabe.

La traducción del poema, a cargo de Francisco Manuel Rodríguez Sierra, profesor de lengua y literatura árabes, nace de un encargo profundamente emotivo. Más que una traducción, el proceso se convierte en un gesto de acompañamiento y escucha. La traducción funciona como espacio de encuentro entre biografía, historia y poesía.

En mayo de 2023 me llegó un mensaje de Luis Miguel Pérez Cañadas, director del Programa de Edición y Traducción de la Escuela de Traductores de Toledo, con una petición desacostumbrada. Preguntaba por mi disponibilidad para colaborar en la traducción de poemas escritos en árabe de un desconocido poeta hondureño de origen palestino, fallecido en 1964, a petición del hijo de éste. Adib Kafati, anciano con setenta años más que cumplidos, nacido en Beit Jala (actual Cisjordania) pero emigrado de niño a Honduras, conservaba poemas manuscritos de su padre, Jacobo Katafi Bader, que no podía leer por no haber sido alfabetizado en árabe. Con los años, el deseo de conocer esa faceta de su padre, inaccesible para él, le había animado a ponerse en contacto con Luis Miguel Pérez, buscando quien se ofreciera a traducirle los poemas de su padre. 

Tras la aceptación del encargo, Adib Katafi le envió fotos de los poemas que pudo reunir y una breve biografía de su padre. Respondiendo a esta petición, Luis Miguel Pérez contactó con traductores que suelen colaborar con la Escuela de Traductores de Toledo, entre los que me encontraba, para que de manera desinteresada participaran en la traducción de los poemas que buenamente pudieran, en función de la disponibilidad de cada uno. 

En mi caso, se me ofreció el poema titulado Kafā al-buʿdu ʿawāman (Basta ya de años de separación). Durante el proceso de traducción, al navegar por sus versos, se me hizo inevitable empatizar con el dolor íntimo del expatriado ante la separación de sus seres queridos durante largos años. Conociendo la biografía personal y familiar del autor, así como las emotivas palabras del ya anciano hijo del poeta con las que procuraba convencer de su petición, se me venían a la mente poemas de la poesía de la emigración árabe al continente americano de cien años atrás, o pasajes de novelas como Amrīkā del libanés Rabie Jaber. El sentimiento de añoranza que se destilaba en los versos del poeta tenía su parangón en las líneas de amor del hijo por el padre desaparecido años atrás, con el que no tuvo ocasión de compartir tanto como hubiera deseado de un mundo interior reflejo de las vicisitudes que le tocó vivir: 

«Él murió cuando yo apenas tenía 14 años, una edad divagada en mis estudios y cosas vanas de la vida, que no tuve tiempo para conocer de manera consciente la parte sentimental y su pensamiento intelectivo acerca del amor en familia, del amor mismo y sobre la realidad de la época en que tuvo que vivir.» 

El propio Adib Kafati proporcionó a Luis Miguel Pérez una breve biografía de su padre, ejemplo de síntesis, en la que entre líneas podemos palpar el deseo de un hijo amoroso de rescatar la memoria de un padre desaparecido en su adolescencia y el deseo de conocerle aún mejor accediendo a un mundo interior expresado en una lengua inaccesible para él: 

Biografía de mi padre:

Su nombre es Jacobo Kafati Bader, nació en 1912 en Beit Jala, una ciudad de Palestina en Cisjordania, que pertenece a la gobernación de Belén, estudió en el Instituto San Jorge de esa ciudad, su nivel académico alcanzó el primer curso de educación secundaria. Sus padres fueron: Solomon Kafati y Selma Bader. 

A los 16 años emigró de Beit Jala a Honduras con la ayuda de uno de sus hermanos mayores, donde se estableció como comerciante individual. A los 23 años regresó a su ciudad natal y se casó con Maria Kafati Balahwy (Q.D.D.G.) en 1936, a la edad de 24 años. 

Regresó a Honduras, él solo, para tramitar la residencia de mi madre y los dos hijos recién procreados (Sami y Samir), pero debido a la Segunda Guerra Mundial, mi madre y mis dos hermanos mayores no emigraron de Beit Jala a Honduras hasta 1947. 

Mi padre fue un comerciante afortunado en su época, pero debido a las vicisitudes de la vida, viajó con su familia de una ciudad a otra de Honduras, cayendo en la pobreza en sus últimos años, hasta que falleció a los 52 años, el 22 de julio de 1964 en el Municipio de El Paraíso, ciudad del Departamento oriental de El Paraíso.

Del poema no sabemos su fecha de elaboración, ni el contexto exacto, salvo por su propio contenido. Destaca el fino equilibrio entre el reconocimiento de la nostalgia padecida y el dolor íntimo por la separación de los seres queridos, y el tenue sentido del humor y el suave gracejo, en las últimas líneas, que descargan un tanto el peso de los sentimientos negativos, con un optimismo natural ante el destino y el sentido de la vida que le ha tocado vivir. Contribuye a ello la división del poema en dos partes diferenciadas —“al-Ahl” (La familia), y “al-Musāfir” (El viajero)— que hacen del poema un diálogo en el que se ventilan requerimientos, dudas, amor, nostalgia e incluso reproches, así como optimismo y afán de superación.

En lo formal estamos antes un poema moderno aunque con el espíritu de la casida clásica al uso, vertida en metro ṭawīl, con hemistiquios y una misma rima consonántica en los dos primeros hemistiquios del primer verso que se mantiene luego constante a todo lo largo del poema. Apenas hay algún caso de encabalgamiento. En el manuscrito el trazo a mano cuidado y perfectamente alineado, las notas al pie, los asteriscos de separación y los números de paginación (folios 23 y 24) sugieren que estamos ante la versión definitiva preparada para una posible publicación en el seno de un poemario, lo que no evita una corrección ulterior, como vemos en el penúltimo verso. Las notas al pie aclaran vocabulario difícil con definiciones tomadas del diccionario. 

Francisco M. Rodríguez Sierra

Basta de estos años de lejanía

La familia:

Basta de estos años de lejanía que han llenado el corazón de desazón,

nos han destrozado los dedos con un filo como de espada,

nos han llenado el pecho con un cúmulo de preocupaciones,

y no nos han dejado bocas que sonrían sin pesar.

Oh tiempo de lejanía, ¡compasión!, que separaste familias,

pues cuántos corazones has mortificado y cuántos pies dañado

sin compadecerte de nuestro corazón que añoraba sus seres queridos.

¿A quién quejarnos del fuego del anhelo que abrasa a distancia cuerpos 

convertidos por la separación en estatuas e imágenes?

La cuchilla de la distancia no separó y destrozó el ánimo,

pero quizá el paso de los días nos una para regocijo del espíritu. 

El viajero:

Separarme de la familia me dolió y afligió el corazón,

la cárcel de la distancia me espantó y en ella cumplí forzado,

me alejé de vosotros airado y compungido,

y por mi vida que tras dejaros por días no probé bocado.

Me fui, pero no se me fue el pensamiento, ni descansaron

mis ojos ni mi corazón por vosotros preocupado.

Busco el pan del expatriado, el estipendio del solitario,

para un corazón que escogió volcarse en el sustento, 

diluido en la soledad nadando en un mar de emociones,

deseando una suerte futura cual sueño ilusionante.

Pues si no fuera por las esperanzas que me inspiran,

mi ánimo se hubiera deprimido y mis lágrimas me hubieran detenido.

La lejanía me hace suspirar y refunfuñar.

Solo me resta como un cuarto de mi vida,

y los gestos aún hacen a la mirada soñar.

Déjadme y no me critiquéis, ya está bien de críticas o quejas.

Francisco M. Rodríguez Sierra es doctor en Filología Árabe en la Universidad de Cádiz (2003). Ha impartido clases de lengua árabe y de traducción en la Facultad de Traducción de la Universidad de Granada (2006). Fue coordinador de la Emisión Árabe de Radio Exterior de España (2007-2011), en la que fue también editor y locutor. Desde 2011 es profesor de lengua y literatura árabes en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha traducido al español novelas del libanés Rabia Jaber, el marroquí Mubarak Rabie, y el libio Ibrahim al-Kuni.